PALABRAS Y ÁNGELES
Las
palabras, siempre ellas.
Palabras
que matan, que sanan, que hablan, que ciegan.
Supe de
su poder cuando hace años, quizás en otra vida,
el ataque de una de ellas hirió
mi alma de niña
quedando mi cuerpo a la deriva.
Y por
ello enmudecí durante años.
Me
convertí en una escritora sin libros,
en una poeta sin versos.
en una poeta sin versos.
Pero yo
sabía...
... y ellos
también.
Los
ángeles se materializaron en carne y sangre,
y parí a uno de ellos.
y parí a uno de ellos.
Se
abrieron mis entrañas, me partí en dos.
El olor
a soledad apestaba la sala.
Y tres
luces surgieron entre las sombras,
tres
luces tenues
que susurraban historias y versos a mi niña interior.
que susurraban historias y versos a mi niña interior.
Y las
palabras obraron su milagro.
Las
telarañas cayeron de mis ojos
y abracé mis sombras sin miedo,
y abracé mis sombras sin miedo,
pues
gracias a su oscuridad pude ver sus destellos.
Y
entonces llegaron con toda su luz.
Mi
pecho tomó aire.
Mi
mente bebió consciencia.
Mi
corazón se nutrió de amor.
Y supe
(el Verbo se hizo Mujer).
Hágase
vuestra voluntad.
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