jueves, 27 de julio de 2017

Pertenencias

Te pertenecen, hija de mi alma, cada lago del Planeta Tierra, cada montaña, cada valle, cada desierto y cada océano. Cada brisa de aire y cada manantial de agua cristalina que encuentres allá donde tus pasos te lleven.

Te pertenecen las estrellas del cielo y el sol de la mañana, la luna de la noche y las nubes que viajan, libres, sin entender de fronteras, por el firmamento.

Te pertenecen, hija de mi alma, porque tu esencia pertenece a su vez a cada uno de los árboles que nos cobija del fuego de la tarde y nos regala el aliento vital.

Y tú perteneces a cada mota de polvo que se levanta cada vez que un nómada posa su andar en un camino de barro y llanto, de alegrías y penas. Perteneces, mi amor, a cada ciudad que crece y explora los límites del ser humano, a cada ciudad que muere; a cada puente construido para unir mundos y a cada muro levantado para alimentar odios.

Perteneces al Universo, al pájaro que vuela libre y cierra sus ojos para disfrutar del infinito, y también perteneces al pájaro enjaulado que grita desesperado y sueña con escapar de su cautiverio.

Perteneces y te pertenecen. Porque vibrarás con cada grito de dolor que expulse el Universo y vibrarás con cada ráfaga de amor que atraviese el Mundo.

Porque a pesar de lo que te digan, a pesar de lo que intenten, el ser humano sólo se salvará cuando se sienta individuo en la colectividad y sienta la colectividad como individuo.

P.D. Jamás desistas, hija de mi alma, de vivir plena y radiante. Jamás desistas de lanzar amor al universo y de borrar el odio que puedas encontrar en tu camino. Gózate y mímate para que tus huellas embellezcan el Planeta Tierra. Vuela libre y hunde raíces. El Mundo te pertenece porque tú perteneces al Mundo. Tu madre que te quiere.






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