Llego al ecuador de ese viaje al que llaman vida.
Llego con esencia de nieve en el pelo,
recuperando las palabras perdidas por el camino,
allá a la altura de la adolescencia.
Llego y me libro de la añoranza que, pesada, me acompañaba hasta ayer;
ese añoranza que revivía con melancolía los momentos pasados,
los amigos perdidos o abandonados (o aquellos que abandonaron).
Me reconcilio con la soledad, mi compañera.
Ya no huyo de ella ni me avergüenzo de vivir en sus latitudes.
Llego al ecuador con la serenidad de quien habla a diario con sus sombras
y las visita como a viejas amigas,
de quien sabe que sólo viviendo entre ellas se puede disfrutar de su luz.
Llego al ecuador mirándome de frente, sin tapujos,
apreciando mi valor
y reconociendo mis virtudes.
Llego al ecuador aireando heridas cubiertas de podredumbre
que sanan al respirar al abierto.
Llego. Y abrazo mi alma.
Y con cierto pudor digo que la felicidad me embarga.
Una felicidad tranquila, calma,
que nace de la confianza en uno mismo (a pesar de los momentos de duda),
serenidad que nace del respeto hacia tu Ser.
Llego con la mirada intensa, mirada que distingue entre el Bien y el Mal,
pero que no daña porque reserva su fuerza indómita para correr libre sólo por mi alma.
Mirada que sólo se desboca cuando quiero que su poder haga efecto.
Cierro los ojos y siento la Sabiduría de las ancianas,
el Valor de los ancianos,
la Perseverancia de los olvidados.
Y siento que la Esencia del Universo se condensa en mi Alma.
Estoy en Paz.
Menudo ecuador!!, Enhorabuena y gracias por compartir todo esto que no es poco.
ResponderEliminarUn abrazo grande
Gracias a ti, Aurora, por leerme y dejar tu comentario. Te agradezco mucho que te tomes el tiempo de escribir en el blog.
ResponderEliminarSí que ha sido intenso el viaje hasta los cuarenta. Hace cinco años tuve que echar el freno y enfrentarme a mis sombras. Ha sido, está siendo, un trabajo personal duro pero que ha merecido, está mereciendo, la pena. Los bloqueos están desapareciendo. Y me he reencontrado con la escritura. Siento esa calma cálida reconfortante, a pesar de los malos momentos, de las añoranzas... A ver si este año nos regala un encuentro, que ya tengo ganas de charlar contigo. Besos!
EliminarComo dice Lama, la felicidad hay que ganársela, tenemos que trabajar duro para llegar hasta ahí. Un maestro nos guía y nos muestra el camino pero solo nosotr@s podemos andarlo, nadie puede hacer el trabajo por nosotr@s.
ResponderEliminarPor mi experiencia, a medida que te enfrentas a tus miedos, van desapareciendo obstáculos, vas soltando lastre y te ves con más claridad en ese espejo que es todo y que todo te lo muestra, y vas aceptando y abrazando con amor cualquier cara que se refleje, porque todo soy yo.
Así es, y terminan los juicios hacia ti misma....
EliminarEs un placer pararme un poquito y leer lo que nos cuentas.
ResponderEliminarYo creo que éste año nos lo van a regalar. Besos
¡Sí! Aunque sean poquitos días pero que podamos pasarlos charlando sin prisas...
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