sábado, 9 de diciembre de 2017

Mil años

Hace mil años un pedazo de mí caminaba por la Tierra, con sus temores, con sus miedos, con sus angustias y sus amores. Y dentro de otros mil, otro pedazo de mí girará su cabeza al pasado y su alma temblará como tiembla hoy la mía al percibir cómo se diluye en la inmensidad del tiempo.

Se diluye pero no desaparece. Cada esencia que se une a esa corriente universal eterna que jamás cesa aporta lo mejor y lo peor de sí misma, y así enturbia o limpia el manantial de vida del que todos formamos parte.

Cuando comprendes que cada pensamiento, palabra, acción o sentimiento vivido influirá en la vida de los todavía no nacidos, y sientes como propio el dolor de los que te precedieron, no te queda otra que asumir tu responsabilidad para contigo misma para sanar viejas heridas; heridas centenarias que se fueron pasando de padres a hijos, de abuelos a nietos, así hasta el origen de los tiempos. Sabes que para sanar el futuro es necesario sanar el pasado, y todo ello pasa por sanar el presente. Y sabes que para mimar al mundo, para llenarlo de amor, primero tienes que acoger y amar a tu Niña Interior que llora asustada sin comprender las Sombras que la acechan.

Puedes cerrar los ojos, esquivar esos espectros oscuros, alejarlos durante un tiempo. No importa. Ellos son eternos y su paciencia inagotable. Saben permanecer quietos, silenciosos. Pero están. Su presencia es palpable, como la humedad acumulada durante décadas en la bodega de una casa vieja de pueblo abandonada. Y al igual que cuando abres por primera vez ese viejo caserón el aire enturbiado apenas te deja espacio para respirar, cuando las Sombras aparecen, tu mundo tiembla a tus pies. Las telarañas que fuiste colocando en tus propios ojos para no ver van cayendo y así despiertan dolores que llevaban anestesiados muchos años. El dolor está y tienes que convivir con él un tiempo. Pero para poder ver con la mirada limpia, para poder mirar en la profundidad de los tiempos, para poder atravesar los mil años del pasado y comprender los mil años del futuro, no hay más solución que limpiar legañas y almas.

La tarea es titánica. Respira hondo. Da el primer paso. Y ahora otro. Sumérgete en el presente y disfruta del camino. Así iremos limpiando, poco a poco, entre todos, ese manantial de vida llamado Humanidad.



8 comentarios:

  1. Precioso María, cuánta sabiduría hay en todo eso que escribes.
    Qué ganas tengo de veros y abrazaros .
    Acabo de llegar de un retiro que he tenido con mi precioso maestro Lama Tulku Lobsang, Valor y Compasión. De cómo tratarnos a nosotros mismos para encontrar el valor, el coraje, la fuerza que hay en nosotros y ser felices.Tenemos que tratarnos con bondad y compasión. La bondad es el sentimiento que despierta en nosotr@s las cosas bonitas, como por ejemplo un niño, un bebé, las flores, la naturaleza...sentimos felicidad. Compasión es el sentimiento que despierta en nosotr@s las cosas tristes o con un matiz triste, y deseamos que no halla sufrimiento. Pues es con bondad y compasión cómo debemos tratarnos a nosotr@s mism@s y automáticamente así trataremos a l@s demás. Es la forma de cambiarnos a nosotr@s mism@s, que es cambiando nuestra relación, cómo nos relacionamos con nosotr@s mism@s. De ésta manera también podremos cambiar nuestra relación con el pasado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Aurora: mil gracias por leerme y dejar tus comentarios. Te lo agradezco mucho. Yo también tengo muchas ganas de verte y de que pasemos tiempo juntas, que ya va siendo hora. Cuánta razón tienes en lo que dices. Sólo tratándonos con compasión y bondad podremos tratar a los demás así. El quid de la cuestión es aprender a querernos, a aceptarnos sin juzgarnos, a tratarnos a nosotros mismos con respeto. El pasado, hasta que no lo sanamos, sigue presente a cada instante. Y sólo se sana si sanamos al niño o niña interior lastimado que tenemos como adultos. Es un viaje que merece la pena iniciar.

      Eliminar
  2. Cómo nos relacionamos con nuestro pasado?, Y con nuestro presente?, Podemos cambiar nuestra relación? Yo creo que sí.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo creo que sí se puede. La vida está en constante cambio. Para mí está siendo una cuestión de cuidar y sanar mi niña interior, y a raíz de eso está cambiando el tipo de relación que tenía con el pasado y con el mismo presente.

      Eliminar
  3. Y podríamos cambiar nuestra relación con el futuro?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo creo que sí. El futuro también hay que sanarlo, y sólo se sana si sanamos el pasado y el presente.

      Eliminar
  4. Me queda añadir la aceptación total y profunda hacia nosotr@s mism@s.

    Buena y poderosa práctica

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ...sin juzgarnos... sólo observándonos y abrazando nuestras luces y sombras.

      Eliminar