lunes, 29 de mayo de 2017

Barbarie


Vivimos al lado de la barbarie. No queremos verla, pero está ahí. Pensamos que el manto de la "civilización" nos protege y que "yo" no puede ser el "otro". Ese “otro” que ha tenido la desgracia de pasar al otro lado, de abrir las puertas a una dimensión donde el ser humano deja ser humano y termina olvidándose de que es un ser. Y creemos, mezquinos, que ese “otro”, de buen seguro, habrá cometido algún acto digno de arrastrarle a la barbarie, habrá provocado a los dioses para que le castigaran de esa forma: así la culpabilización de la víctima se convierte en el mantra protector contra el miedo que nos provoca vernos reflejados en "ellos".

La barbarie comienza siempre leve, sutil, sin hacer ruido. La división entre "ellos" y "nosotros" se atrinchera en nuestro universo mental. El "yo" y el "otro" se convierten en antagónicos, en enemigos. Aterrados, buscamos refugio en la tribu, en las lealtades al grupo, en la veneración de falsas imágenes de gloria. Adoramos consignas, cantamos himnos, repetimos ritos. El odio y el miedo se abrazan. Nuestro cerebro reptil se apodera de la parte racional. Dejamos de analizar, de cuestionar, de preguntar. El calor de la manada nos protege.

Mientras tanto, la barbarie se apodera de nuestras sociedades, de nuestros cuerpos, de nuestras almas y de nuestros corazones porque dejamos de sentir como si fuéramos uno. ¡Permanezcamos alerta para que la vorágine y el ruido de nuestras mentes no abran la puerta a la dimensión bárbara!

4 comentarios:

  1. Llevo unos años viendo más barbarie de la habitual, o lo mismo que estoy más sensible, que todo es posible. Barbarie en forma de sistema social. Fue muy de barbarie el que una abuela muriera por el incendio de su vela porque unos necios le cortaron la luz, eso fue muy duro. El año pasado vi la barbarie muy de cerca, en las enfermeras que atendieron a mi padre en el hospital público, no dieron ni un voto de confianza por su vida, lo mataron nada más entrar, 85 años, supongo que era un número más en la lista de la seguridad social, ni siquiera lo entubaron, quiero decir, que para ellas era un señor más que se moría en su planta pero para mí era una persona con nombres y apellidos y una historia que contar, tampoco hubo consuelo para nosotras, vi mucha barbarie María, la barbarie del alma. Y ahora veo barbarie en el gobierno, en la administración pública y en el sistema y me entra una enorme desesperanza porque me da la terrible impresión de que la barbarie se está institucionalizando.

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  2. Sí, todo comienza con la barbarie del alma... cuando el alma se embrutece, todo cambia a nuestro alrededor...

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  3. Precioso texto.
    Tiene una fuerza y una calidad enormes.

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  4. Precioso texto.
    Tiene una fuerza y una calidad enormes.

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