sábado, 3 de junio de 2017

Universos paralelos

Los "yo" de mis universos paralelos a veces me juegan malas pasadas y vienen todos al mismo tiempo a rondarme por la cabeza. Esos "yo" que respiran las vidas que no me dará tiempo a vivir en ésta que tengo; vidas imaginadas que se sienten tan reales que duelen por su ausencia. Tengo un "yo" que habita en una casa al lado del mar en un pueblo pesquero y lleva una vida sosegada y monótona; otro que se levanta cada mañana en su granja y observa el cielo rojizo de las grandes praderas de los Estados Unidos. El "yo" aventurero que recorrió África, continuó por América, saltó a Australia, subió por Asia y saboreó cada rincón de Europa, siempre con la mochila al hombro. Un "yo" que se perdió en la sabiduría ancestral de los indígenas y aprendió de ellos sus secretos. El "yo" artístico que vive por y para el arte. La lista es infinita.

Mis universos paralelos también han nacido de las decisiones que he tomado en mi vida. Así, cada vez que tomaba un camino, ese "yo" continuaba habitando el mundo del que me alejaba. Uno de ellos continuó estudiando en el Reino Unido y trabaja ahora en una organización internacional no gubernamental; el otro continuó en Estados Unicos y ahora es profesora en una universidad; por Madrid anda también uno que es feliz siendo secretaría en una empresa de ingeniería y que es maestra de yoga; a otro lo dejamos en Portugal, donde se fue a realizar una Erasmus que yo nunca llegué a solicitar...

Mis "yo" también han continuado relaciones que en un momento dado se desvanecieron porque el corazón había cambiado el ritmo de su latido.

A veces me gustaría poder traspasar esos universos y observar a todos mis dobles en secreto, ver si son felices, si son personas plenas o si sienten esta ausencia y melancolía que yo siento en algunos momentos de mi vida real; o si sus almas se llenan de esos segundos de plenitud con los que yo tiemblo en ocasiones.

...y cuando siento que hay demasiados universos paralelos abiertos, respiro hondo, los voy cerrando poco a poco, y me centro en el aquí y ahora, y doy gracias por la vida imperfecta que me rodea.

(En los universos paralelos también existen algunos "yo" de la niña perdida a la que no le dejaron ser, pero de eso hablaremos en otra ocasión. Ahora respiro hondo, me conecto conmigo misma y me despido de la madrugada para pasar al mundo onírico que me lleva esperando ya desde hace varias horas)






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